NEBRASKA

De todos es sabido que Nebraska es una cafetería ubicada en la Gran Vía de Madrid de donde un estado central de los EE.UU. (quizá el más central de todos) ha tomado el nombre. Como en todos los sitios, en Nebraska hay gente feliz y gente triste. Los primeros tienen un gran mérito porque esos páramos de trigo únicamente activan la imaginación del que confía en disfrutar de una gran cosecha. Unos y otros para ahuyentar el aburrimiento, al parecer, hacen buenas migas con una variada lista de destilados alcohólicos. Pero Nebraska es también una película del año 2013 (dirigida por Alexander Payne). El film ilustra con magistral elegante la intrascendencia de la vida. La intrascendencia no es suficiente para algunos, pero al final todos deben resignarse a aceptarla: Que lucharon en Corea ¿y qué? En Nebraska hay gente buena y gente que es buena porque no ha tenido la ocasión para ser mala. Gente generosa y gente mezquina, gente mayor y gente joven, gente que tiene planes y gente que ya no planea nada. Como en la vida misma.