ACERCA DE ESTE PROGRAMA

Lo diré desde el principio: estaba soñando. Lo supe más tarde. Esas antipáticas hormigas (pequeñas y nerviosas) que tanto odio lo invadían todo, y yo tenía que dar una conferencia y se me había echado el tiempo encima sin haber podido preparar nada; para colmo no encontraba ni siquiera el móvil, con el que de alguna forma hubiera podido indagar algo sobre el tema a tratar. La primera y última esperanza (para encontrar el aparato) decirle a mi mujer: “llámame”. Ella lo había hecho pero no había sonado nada en el entorno inmediato, lo había perdido. Me aprestaba pues a improvisar el contenido de la conferencia. Hablaría del dibujo. Se trataba de los nuevos medios (informáticos) para desarrollar esa actividad, pero no tenía a mano ninguna información al respecto, no podía hacer ninguna concreción ni precisar ningún dato. Ahora pensaba en el auditorio que tendría, preveía gente mayor que posiblemente sabía más que yo sobre ese tema. Mientras me acercaba al fatídico lugar donde debía exponer mis menguados conocimientos, en un post amarillo pude hacer un intento de esquema: “el dibujo / historia / recursos /…” Parecía que ese simple papelito, al que podría mirar en algún momento, me aportaba alguna confianza. Hablaría pues del dibujo tradicional sí, y luego pasaría al invento de pantalla que había hecho Apple y que luego se había generalizado: la pantalla era como la mesa de un despacho, una mesa de trabajo con sus carpetas y subcarpetas, con su surtido de letras disponibles y hasta con su papelera donde se podían tirar los elementos sobrantes que ya no sirvieran. Y de ahí pasaría a su lógica continuación: el programa de dibujo con su supuesta hoja de papel en la pantalla, sus lápices, su goma de borrar, su pluma, su tijera, su dedo difuminador, sus tintas, etc… Pero quién había inventado ese primer programa de dibujo (que todo el mundo había copiado después), ese era un dato importante que no estaba a mi alcance en ese momento, me tendría que quedar sólo en generalidades, ideas tan vagas como decir: “esto ha sido muy importante…”. Lo supe más tarde: ni había tantas hormigas invadiendo las estancias, ni era cierto que tuviera que dar una conferencia de inmediato. Tampoco era exacto que hubiera perdido el móvil de forma definitiva. En cuanto a la autoría y desarrollo de esos programas me sonaba haber visto una cortinilla donde activando el apartado: “Acerca de este programa” aparecía una larga lista (interminable más bien) de responsables y colaboradores, expertos que habrían contribuido, en mayor o menor medida, a hacerlos posibles.