TEATRO

No sé si será verdad, pero he oído que Grotowski (sí, el del “Teatro pobre”) dejó de hacer teatro porque llegó a la conclusión de que todos, la gente normal (en la vida diaria) actuaba tan bien, asumían con tal realismo y eficacia su papel que hacer teatro resultaba falso, impersonal y hasta obsceno. ¿Tú de qué vas en el teatro diario? ¿Cuál es tu papel o cuales esos múltiples papeles que realizas con tanta eficacia interpretativa? Haces de padre, de hijo, de hermano, de vecino, de médico, de ingeniero, de barrendero, de cura, de bueno, de malo, de decidido, de temeroso, de atrevido, de discreto, de seductor, de violento, de joven, de viejo, de bondadoso, de genio, de ingenuo, de guapo, de borracho, de sabio, de entusiasta, de justiciero, de amante, de artista, de sincero, de enfermo, de chistoso, de activista, de rico, de pobre, de abogado, de peluquero, de rey, de papa, de actor, de músico, de tendero, de profesor, de poeta, de dentista, de generoso, de mezquino, de hortelano, de equilibrista, de escritor, de alegre, de triste, de pintor, de taxista, de amigo, de enemigo, de jefe, de empleado, de escultor, de arquitecto, de guardia, de obispo, de portero… Hay tantos papeles para elegir. Por cierto: ¿Quién reparte los papeles?